miércoles, 6 de junio de 2012

Roland Garros 2012: Federer noquea contra las cuerdas



El suizo saca su maestría para remontar dos sets en contra y tumbar a un inspirado Del Potro, que terminó dolorido de la rodilla (3-6, 6-7, 6-2, 6-0, 6-3)

Roger Federer llevó al límite el coqueteo sobre el filo de la navaja que ha convertido en costumbre en este Roland Garros. Un Juan Martín del Potro con más autoconfianza que nunca le arrebató los dos primeros sets y rozó la espantada al cenizo que le persigue desde su lesión, esa que le ha impedido una y otra vez rescatar a ese número 3 que ganó el US Open de 2009, justamente ante el suizo. La rozó, pero se le escurrió entre los dedos como polvo de ladrillo. La genialidad de Federer, que pasa a semifinales, apareció a la vez que su mayor enemigo: el dolor en la rodilla.

Federer abrió fuego a lo Sampras. Conectando primeros servicios que rozaban los 200 km/h. Unos pocos puntos gratis para llevarse el primer juego por la vía rápida que no dejaban adivinar lo que vendría después: cuatro juegos seguidos para Del Potro. Efectividad máxima. Tuvo dos puntos de "break" y los convirtió. En cuanto el tanteo de primeros de Federer decayó, apareció ese cañón que tiene el tandilense por derecha para ahogar al suizo en el fondo de la pista y tirarle restos a los pies que anularon sus tentativas de saque-volea.

De poco sirvió que el suizo le devolviese una rotura en contra. "Delpo" supo mantener la cabeza fría e incluso se creció añadiendo a su repertorio subidas a la red y alguna dejada, trucos poco habituales en la chistera del argentino. Terminaron imponiéndose los golpes planos de este último en un set donde ninguno de los dos estuvo fino en el servicio (Federer cosechó un paupérrimo 46% de primeros) y ambos regalaron demasiados errores no forzados. Lo que se suele definir como un partido enrarecido.

Más asentada la liza en la segunda manga, se mantuvo doce juegos en una frágil igualdad. Federer se olvidó de Sampras y sacó el cincel para intentar desmontar, ladrillo a ladrillo, a la torre de Tandil. "Delpo", no obstante, contó con un dique de contención que últimamente había desplegado poco: la cabeza. Lejos de ese tenista que a lo largo de la temporada ha perdido partidos por fragilidad mental, reaccionó con voluntad férrea ante las situaciones adversas. Se presentó un "tiebreak" que prometía emciones fuertes.

La moral del tandilense tuvo su premio. Colgándose de un saque solvente y un "drive" en estado de gracia, rompió la lógica del "tiebreak" e impuso su esfuerzo a los galones del maestro, que terminó perdiendo el estoicismo para maldecir abiertamente tras mandar una bola a la red.

Del Potro salió relajado al tercer set, y en un par de minutos Federer le mandó un claro mensaje escrito en tres bolas de "break": que no estaba dispuesto a capitular. El suizo terminó forzando el 2-0 después de que el argentino remontase las dos primeras y regalase la tercera con una doble falta. La consolidación del 3-0 fijó el rumbo del resto de la manga, que finalizó con un trampantojo de 6-2. "Delpo" peleó por devolver la rotura y apenas regaló puntos, pero el helvético supo mantenerse arriba, mejorando la cifra de primeros al 65% en este parcial y, sobre todo, reduciendo al mínimo el número de errores no forzados.

El de Tandil había dejado escapar un set por unos instantes de despiste. Y en sl siguiente, Federer puso otra marcha. En algo más de veinte minutos cuajó un 6-0 a favor ante un Del Potro desconcertado. Se revirtieron los roles. El suizo rescató la varita, los golpes a la línea y las voleas de esteta. El resultado: cero errores no forzados, trece ganadores. La igualdad numérica del tercer set devino en cambio de guardia. Federer ya no era un artesano de cincel fino, sino una máquina de demolición ante la torre.

Tampoco ayudó la rodilla de Del Potro, que comenzó a lastrarle la movilidad sobre la pista. Antes de la quinta manga llamó al fisio. Solo sirvió para postergar algo más la aparición del "break" definitorio, que llegó con el 3-1. El argentino claudicó frente al dolor y las artes de Federer, impiadoso con el sufrimiento de su rival. Le funcionó la cabeza. Le funcionó el tenis. Pero el cuerpo dijo basta. El suizo golpeó contra las cuerdas y tiró de maestría para completar una remontada magistral. Su rival cayó peleando.

Federer se medirá en semifinales a Novak Djokovic, que ha salido vencedor de un duelo agónico a cinco sets contra el héroe local Jo-Wilfried Tsonga. Por tanto, se repetirá la semifinal del año pasado.

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